En la Revista Masiva de este mes: http://www.revistamasiva.com/index.php?option=com_content&task=view&id=123&Itemid=1

El Socialismo enfrenta en esta transición de modernidad a postmodernidad que recién comienza, desafíos y paradigmas múltiples de extrema complejidad. Hacer avanzar simultáneamente la causa de la libertad y la igualdad en un mundo ampliamente globalizado, en el cual dominan prácticamente sin contrapeso los Estados Unidos como potencia hegemónica, representa una tarea gigantesca.

La materialización de una aspiración tan ambiciosa depende del cumplimiento de requisitos muy exigentes en cuanto a solidez de las convicciones, alcance de las propuestas, amplitud de las fuerzas sociales de apoyo, disposición de lucha y lucidez de las organizaciones políticas llamadas a asumir la conducción de estos procesos.

El Socialismo enfrentó los comienzos del Siglo XX con la certeza absoluta de que constituía la principal, cuando no la única, fuerza relevante de cambio y transformación social. Con la gran Revolución Rusa; el triunfo de la Revolución China; las grandes victorias de los Movimientos de Liberación Nacional en muy diversas regiones del planeta y luego, en América Latina, el éxito de Fidel y los revolucionarios cubanos, todo parecía indicar que el siglo XX estaría marcado por avances insospechados de las fuerzas revolucionarias y socialistas.

El curso posterior del proceso fue bien distinto. El capitalismo mostró una sorprendente capacidad para continuar revolucionando el desarrollo de las fuerzas productivas y muchos de los procesos revolucionarios fueron perdiendo impulso ante su manifiesta incapacidad para abrir espacios crecientes de progreso y libertad para sus pueblos.

Con algunas excepciones notables como la Republica Popular China  con su complejo proceso de “Socialismo de Mercado” y Cuba, cuya sobrevivencia se explica principalmente por la vitalidad de la causa de la independencia nacional frente a la sistemática agresión norteamericana, el (¿mal?) llamado “campo socialista” ha dejado prácticamente de existir y no constituye un actor relevante en las luchas contemporáneas por la construcción de un mundo mejor.

La expresión máxima de estas derrotas fue el desplome vergonzoso, inducido por sus infinitas e invaluables contradicciones internas, de la ex Unión Soviética y su burocracia estalinista, hoy en día convertida en una potencia intermedia que enfrenta todavía enormes dificultades para incorporar las formas básicas de la democracia y un capitalismo bien anclado en un estado de derecho.

El final del siglo XX tuvo para el llamado “campo socialista” caracteres apocalípticos. Tanto es así, que apresuradamente muchos se adelantaron a proclamar la derrota de todos lo movimientos críticos al capitalismo, consagrándose así una suerte de fin de la historia, desconociendo el carácter dinámico del devenir histórico.

Recientemente, uno de estos ilustrados pensadores ha retirado sus palabras pues es evidente que los conflictos sociales no han desaparecido. Otra cosa es que no quepan en las categorías tradicionales de análisis de la Izquierda, pues los actuales conflictos tienen particularidades muy distintas a los del siglo XIX.

Lejos de caer en bancarrota producto de su desarrollo anárquico o de la ineluctabilidad de la baja de la tasa de ganancia, prevista por Marx hace de mas de un siglo, el capitalismo fue capaz de reconfigurarse una y mil veces asegurando una impresionante capacidad de reproducción y extensión a escala mundial.

Con todo, la idea de un mundo mejor, en el cual se conjuguen libertad e igualdad, democracia y dinamismo económico, desarrollo simultáneo de las fuerza productivas y espirituales, promoción de los interés colectivos y defensa irrestricta de las libertades y derechos individuales, sigue construyendo una gran aspiración.

De aquí surge la actualidad y vigencia del Socialismo, ideal hermoso todavía en un proceso muy preliminar de búsqueda y concreción.

El 2006, en el mes de mayo, los estudiantes secundarios, apoyados por los universitarios, docentes y co-docentes, se movilizaron para demandar:

  • Derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza.
  • Fin de la municipalización de la enseñanza.
  • Estudio y reformulación de la Jornada Escolar Completa (JEC).

Ante tal movilización social, probablemente la más grande de la transición democrática, la Presidenta Bachelet entrega respuestas a las demandas de la “agenda corta” y compromete sus esfuerzos para construir de forma participativa un reemplazo para la LOCE. El resultado fue un proyecto de LGE que si bien era insuficiente, al menos aumentaba las capacidades fiscalizadoras del Estado y rechazaba el lucro en la Educación.

Ahora, el Gobierno se ha desmarcado aún más del movimiento social y su base de apoyo negociando con la Derecha. La negociación ha resultado en un cambio de nombre de la LOCE y la aceptación del lucro en la educación.

Rechazo tajantemente el apoyo por parte del Gobierno a esta ley; consideramos que va en contra de los principios básicos que nos mueven: Educación Pública, Laica y Gratuita.

Manifiesto nuestra disposición a trabajar por una verdadera alternativa a la LOCE, de cara a la ciudadanía y a los estudiantes. Sin municipalización y con un financiamiento solidario. Negociar entre cuatro paredes con la Derecha representa dar la espalda a quienes nos han otorgado el mandato de transformar a Chile en un país con Justicia Social y Libertad.

La única forma de otorgarle a la educación chilena el marco legal que garantice la calidad de la enseñanza es a través de una nueva constitución. Una Constitución democrática que emane del Poder Constituyente que reside en el Pueblo. De otra forma, siempre chocaremos con el veto de la minoría que la ilegítima Constitución asegura.

Debemos posicionar al Partido Socialista como un partido de los trabajadores, recuperando su tradición histórica desde las bases militantes socialistas y el pueblo allendista. Para eso propongo:

  1. Reforzar el núcleo a través de una campaña nacional de revitalización de la vida partidaria, otorgándoles la importante función de que estén a cargo de la formación de los simpatizantes y militantes.
  2. Crear categorías de militancia, como una forma de integrar al partido compañeros con mayor compromiso en el trabajo político. Las categorías serían simpatizantes, pre-militantes, y militantes. Reincorporación de la pre-militancia como instancia formativa intelectual, práctica y social.
  3. Revocabilidad de los cargos de dirigencia en el caso que no obedezcan a las resoluciones de los órganos correspondientes y las bases partidarias.
  4. Entregarles la facultad a los frentes sociales de tener orgánica propia, con dirigentes que respondan al frente social y no a la mesa directiva del Partido.
  5. Prohibición a nivel de partido de que se use los puestos de gobierno como un puente al mundo privado, generando una red de interés que no es acorde a los principios socialistas. Sancionar a quienes hacen lobby a favor de las grandes empresas cuyos intereses son contrarios a la esencia ética del Socialismo.
  6. Transparentar el presupuesto, dando cuenta al conjunto de la militancia dónde está invertido el patrimonio económico de nuestro Partido. Incentivar la compra de sedes y el apoyo a empresas cooperativas y sociales.
  7. Facultar al tribunal supremo para que actúe de oficio. Aumentar los requisitos de los miembros, con el fin de garantizar la imparcialidad.
  8. Restituir la norma estatutaria del partido que impide más de una reelección en cargos de elección popular, de manera de posibilitar la generación de nuevos liderazgos.
  9. Reposicionamiento del partido a través de una nueva estrategia comunicacional, creando radios locales, medios de prensa escritos y canales de televisión; que se condiga con la acción efectiva que debe tener el partido socialista.
  10. Los dirigentes sociales de base con relevancia nacional y regional serán parte de los órganos del partido por derecho propio con el fin de que aquellos que tienen real representatividad en la sociedad no sean marginados de las decisiones partidarias.

La lista que representa al “Movimiento Amplio Socialista”, MAS, ofreció hoy una conferencia de prensa. A continuación, un resumen de sus declaraciones.

(…)

SEBASTIAN VIELMAS

Es necesario que la ciudadanía y el conjunto de la militancia sepa que nosotros no estamos dispuestos a transar nuestros principios fundamentales, entre los cuales se incluye nuestro compromiso con una educación pública, laica y gratuita.
En ese sentido, rechazamos cualquier acuerdo con la derecha, que nos aleje de nuestro objetivo de cambiar la actual educación de mercado por una educación que esté al servicio de las grandes mayorías de nuestro país, al servicio de los más pobres, una educación que sirva de movilidad e integración social.

http://www.pschile.cl/noticia.php?id=1001